
En Dominio del Bendito, creemos y apoyamos el origen sostenible de los productos. Utilizamos corchos de…>> Ver
Las técnicas de trabajo de las viñas en el Dominio del Bendito son tradicionales, tanto a nivel de poda, labor del suelo, distintos cuidados de la viña y su recolección.
Labramos el suelo de forma tradicional, sin uso de pesticidas ni herbicidas, no abonamos con ningún mineral ni abono químico, sino que fertilizamos, con estiércol viejo bien hecho y en poca cantidad, según la necesidad de cada parcela, con el objetivo último de mantener las viñas en equilibrio: intento, nunca doparlas, ni por supuesto dejarlas morir.
La poda parece algo básico, pero en realidad es una de las tareas con más importancia en el campo. Creo que una buena poda es aquella que se adapta perfectamente a cada parcela, pero sobre todo a cada cepa; es así que se poda bien, siempre en vaso y adaptando la poda a la capacidad de la cepa. En el Dominio del Bendito la realizamos de manera tradicional con las tijeras de poda, haciendo falta “el trabajo del codo”. En mi opinión, una de las etapas más nobles, importantes y duras a la vez.
Otra tarea que acompaña a la poda y que me encanta, es el sobacado, trabajo que se realiza desde épocas muy antiguas (de hecho “sobacado” es una palabra derivada del árabe). Se realiza sobre todo alrededor de las cepas viejas, para evitar la grama y que la cepa se ahogue. En el Dominio del Bendito conseguimos sobacando que la planta respire, se oxigene más y capte mejor el agua, escasa en esta tierra, ya sabéis… Se trata pues, de una práctica perfecta en el viñedo viejo, y aunque dura y penosa, no creo que haya nada mejor. Hay un antiguo dicho, “Picar vale tres riegos”, y aunque es un poco más complicado, tiene un claro sentido. A pesar de las condiciones duras y los suelos drenantes no estamos a favor del riego, al menos en la DO Toro, y creo que es un error histórico autorizarlo.
La recolección la hacemos únicamente a mano, en cajas de 12 kilos, entre las 8 y las 2 de la tarde. No creo que la maquina llegue nunca a ser tan precisa como el ojo de un hombre.
Nuestra bodega se caracteriza por no haber nada de automático, destaca porque aquí el vino se hace “a mano”, sin tecnología… No hay automatismos ni para los remontajes, ni para los bazuqueos; según el vino los realizaré tres, o cinco veces al día, o cuatro veces a la semana, con ritmos muy distintos que dependerán de cómo lo sienta. En el Dominio confiamos plenamente en la uva y su ayudante, la mano del hombre.
Intentamos igualmente no “corregir”, o lo menos posible. Siempre veo como un fracaso cuando me toca acidificar un vino, y por desgracia hay añadas que son muy desfavorables. No utilizamos nunca enzimas y si me parece necesario, utilizaremos levaduras respetuosas de la uva y su terroir, siempre en pequeñas cantidades. (El tema de las levaduras es más que complejo y daré mi opinión honesta en mi blog)
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