

Se trata de un asamblaje de cepas jóvenes y viejas, crianza de roble francés y americano. Utilizo sólo el roble americano en este vino (no en Las Sabias ni el Titán) porque en crianzas cortas y medias nos da una aportación positiva, y en El Primer Paso la crianza es de seis meses. En una crianza más larga nos aporta, en mi opinión, aromas demasiado potentes y artificiales, a vainila y leche de coco... que no es lo que busco en mis vinos.
Este buen equilibrio entre americano y roble francés me permite lograr con este Primer Paso un vino amable y sabroso, un Toro que da mucho placer en su juventud más inmediata y le permite a la vez envejecer bien entre 5 y 10 años según las añadas, y a un precio más que accesible. Santé!